Volar en globo sobre Mendoza al amanecer es una experiencia de lujo silencioso, donde el paisaje se contempla sin motores ni multitudes. La Cordillera se ilumina de forma gradual mientras los viñedos quedan suspendidos bajo la canasta, en una escena que cambia cada minuto. No hay ruta fija ni espectáculo armado: el viento decide el recorrido y convierte cada vuelo en irrepetible.
Entre viñedos y montaña: el punto exacto donde despega la experiencia
Los vuelos premium operativos en 2026 se realizan en fincas privadas de Luján de Cuyo (Perdriel y Agrelo) y en sectores seleccionados del Valle de Uco, especialmente Vista Flores. Las zonas de despegue se coordinan en propiedades vitivinícolas con autorización previa, lejos de rutas principales y sin acceso masivo. La sensación al llegar es íntima: campo abierto, silencio, el globo extendido sobre el suelo mientras comienza a inflarse lentamente con aire frío.
El ritual del amanecer: precisión y espera
La experiencia comienza cuando aún es de noche. El equipo técnico evalúa el viento con globos piloto y confirma si las condiciones son óptimas. El inflado del globo no es un detalle menor: ver cómo la tela toma forma y se eleva lentamente es parte del espectáculo.
El vuelo dura entre 45 y 60 minutos reales en el aire, pero el programa completo se extiende entre 3 y 4 horas.
Entre septiembre y abril se concentran las mejores condiciones; en diciembre y enero las salidas son más tempranas para evitar térmicas intensas.
La postal que no se repite
El momento más impactante suele darse cuando el sol aparece detrás de la Cordillera de los Andes, proyectando sombras largas sobre los viñedos de Agrelo. Desde el aire no hay ruido de motor continuo: solo ráfagas breves del quemador que mantienen altura.
El aterrizaje nunca es idéntico; puede producirse en una finca distinta según el viento, lo que convierte cada vuelo en una experiencia irrepetible. La sensación no es de vértigo, sino de suspensión estable y movimiento suave.
El perfil ideal: quiénes realmente la disfrutan
Es una experiencia especialmente valorada por parejas, celebraciones íntimas y viajeros que priorizan contemplación sobre adrenalina. No es una actividad extrema ni de velocidad; es una propuesta de perspectiva y silencio.
Requiere permanecer de pie durante el vuelo y tener movilidad básica para el embarque y descenso. No se recomienda para personas con vértigo severo o limitaciones físicas importantes.
Una inversión en perspectiva
El ticket estándar premium se ubica entre USD 300 y USD 380 por persona (2026) , con canastas de entre 6 y 10 pasajeros para mantener sensación de privacidad. Incluye piloto habilitado por autoridad aeronáutica argentina, seguro específico de vuelo, asistencia en tierra, brindis con espumante mendocino y certificado nominal.
Las experiencias privadas, globo exclusivo para 2 a 4 pasajeros, superan los USD 1.200 e incluyen coordinación personalizada de horarios y mayor flexibilidad logística. Algunas versiones de alta gama incorporan desayuno gourmet en finca o traslado en vehículo ejecutivo desde hoteles cinco estrellas.
